Ir al contenido principal

Quédate con lo mejor

A lo largo de estos días de estancia en casa tenemos tiempo para mirar hacia otros lugares; “si no puedes ir fuera, ve dentro donde hay un espacio infinito”, reza el aforismo oriental que a su manera nos invita a reflexionar y a reconocer lo que hay en nuestro interior. Por eso te propongo este reto: quedarse con el signo positivo de este proceso de cuarentena ¿te sumas?

Emociones. Intensas, con picos arriba y abajo, capaces de llevarnos al límite, de desequilibrarnos, especialmente tras estas semanas de enclaustramiento, de quedarse dentro. Hay momentos en los que el entorno nos pesa, sentimos esa mochila que desearíamos no llevar a cuestas; sin embargo, sea por nosotros mismos o por las personas a las que queremos, sentimos la fortaleza necesaria para seguir adelante. Por eso desde la zona de miedo a la de crecimiento, pasando por la de aprendizaje os invito a quedaos con lo mejor de este proceso, de este nuevo orden emocional.



Un esquema que corre por las redes, procedente del ámbito académico de la Psicología lanza al aire una pregunta: ¿quién quieres ser durante el Covid-19? En forma de tres círculos apantallados describe un primero y más pequeño que es el área del miedo; el siguiente, de doble tamaño, es la zona de aprendizaje y finalmente con el triple de tamaño, el círculo de crecimiento.

Coaching de esferas

“El mejor regalo que podemos ofrecer al mundo es nuestra propia transformación”, diría Lao Tsé y es precisamente de lo que va este proceso, de transformación, de crecer mediante lo que aprendamos en esta crisis. Desde el Coaching, una vez más, os invito a planteaos el objetivo mediante las tres cuestiones básicas:

  • ¿Cuál es mi reto? ¿Cambiar de esfera? ¿Llegar a la de crecimiento?

  • ¿Qué factores me impiden conseguirlo? ¿Qué tal mis emociones? ¿Cuáles siento: ira, tristeza o miedo?

  • ¿Cómo lo voy a lograr? 

Os propongo analizar las tres esferas: Miedo, Aprendizaje y Crecimiento; ¿en cuál de ellas te sitúas? ¿con qué aspectos te identificas? Quizá tu respuesta te coloque entre una y otra esfera, lo que posiblemente indique que ya te encuentres en el proceso de evolución. 

Te invito a que evites el juicio, hacia ti y hacia los demás, ya que cada una de estas tres esferas son neutras, es decir, somos nosotros quienes las nutrimos de contenido, cambiando a medida que llegue el momento preciso.



Esfera del Miedo

En la zona del temor, la más pequeña y quizá atávica, donde nuestro cerebro reptiliano toma el mando, las acciones habituales son:

  • Acaparo alimentos y medicinas que no necesito

  • Contagio las manifestaciones de miedo e ira

  • Me quejo a menudo

  • Reenvío mensajes, sin filtrar los de contenido desmoralizante

  • Me irrito fácilmente

Te propongo que te preguntes qué hay detrás; por ejemplo, la irritación, el enfado, es una manifestación de la emoción de ira, que en este caso puede tener como emoción primaria el miedo. Te invito ahora a que cojas papel y lápiz, dibujes las tres esferas y escribas en la primera qué otras acciones se incluirían en el primer círculo. Después, describe cómo te sientes y cuál crees que es la emoción que está detrás.

Esfera del Aprendizaje

 En la segunda zona el tipo de acciones cambia. Son propias de esta esfera las siguientes:

  • Dejo de consumir de forma compulsiva aquello que me hace daño

  • Suelto aquello que no puedo confrontar

  • Identifico mis emociones

  • Tomo conciencia de la situación y pienso cómo actuar

  • Contrasto la información antes de divulgar bulos o falsas noticias

  • Reconozco en mí y en los demás que todos estamos dando lo mejor

Te incito a que sigas añadiendo y/o sustituyendo aquellos aspectos que te parezcan relevantes en tu proceso de Coaching en esta segunda esfera. ¿Qué emoción o emociones se sitúan detrás? ¿hay esperanza, decisión, temor? ¿puedes confrontarlas?



Esfera del Crecimiento

Conceptos como el de propósito, apoyo, valores, mindfulness, empatía, agradecimiento, reconocimiento, asertividad y resiliencia están presentes en esta última esfera, caracterizada por:

  • Encuentro un propósito, un objetivo

  • Pienso también en los demás y busco cómo ayudarlos

  • Pongo mis habilidades al servicio de quien lo necesite

  • Vivo el “aquí y ahora”

  • Siento empatía hacia mí y los demás

  • Reconozco y agradezco a mí y a los demás

  • Procuro contagiar mi estado de alegría

  • Entreno la paciencia, el sosiego (mediante ejercicios de meditación, por ejemplo) y la creatividad

  • Capacidad de resiliencia: búsqueda de cómo adaptarme a los cambios

En este último círculo te invito igualmente a que coloques aquellas acciones que sean importantes para ti, incluso que cambies su orden, a tenor de su relevancia en tu sistema.

Como todo proceso de Coaching, requiere de entrenamiento; tanto si te posicionas entre dos de las esferas como si te identificas con el contenido de una sola, te propongo que repases cada punto, indagues sobre la emoción subyacente, la confrontes y apuntes tus logros. Una puntualización: si ya has alcanzado tu propósito en la esfera del crecimiento, recuerda que el “efecto contagio” puede ayudar a quienes conviven contigo, pero también a aquellos con quienes te relaciones mediante las redes sociales, vídeo llamada o conversación telefónica. 

Por cierto, te revelo un secreto: en mi esfera de crecimiento he colocado el sentido del humor entre los primeros objetivos. ¡Feliz Coaching de Esferas!



Y recuerda que…

  • En estos días de estancia en nuestras casas, si no puedes ir fuera, ve dentro, a tu interior: ese espacio infinito que te hace crecer 

  • ¿Quién quieres ser durante esta situación de crisis? El Coaching de las Esferas te puede acompañar en tu proceso 

  • La transformación quizá sea el mayor obsequio que nos podemos hacer tanto a nosotros como a nuestros seres queridos 

  • Al definir tu propio proceso de esferas, puedes anotar aquellos aspectos que sean relevantes para ti 

  • Mediante el efecto contagio puedes transmitir valores y emociones como la alegría y la serenidad a las personas que conviven contigo 


Comentarios

Entradas populares de este blog

La despedida

En esta nueva realidad es posible que hayas perdido a una persona querida; alguien a quien ni siquiera has podido despedir, a quien es probable que no llegaran tus fotos y vídeos porque enfermó cuando el virus atacaba de una forma más intensa, en el momento en el que hospitales y personal sanitario estaban desbordados. Tienes pendiente un duelo ¿eres de las personas que deseas realizarlo ahora? ¿crees que es el momento? ¿cómo hacerlo sin poder reunirte con todas las personas que también compartieron la relación con ella? Dice el psicólogo Roberto Álvarez que el duelo “es una herida en el apego; con la muerte perdemos lo que significa esa persona para nosotros, la función que ha cumplido ese ser”. Cuando perdemos a alguien, la carga emocional se libera en parte mediante el ritual de la despedida, primero en el tanatorio y después en la ceremonia del entierro. Previamente y si la muerte ha sido consecuencia de una enfermedad, el acompañamiento y el apoyo en el hospital nos va ...

Mis egos y yo

Todos tenemos ego , partimos de este principio que se fundamenta en que, si no, no seríamos los seres únicos que somos todos y cada uno de nosotros. No se puede prescindir de nuestro ego, aunque es cierto que se puede modular, entrenándolo para que en vez de convertirse en algo que nos agreda y nos dificulte la vida sea una herramienta que nos permita relacionarnos más y mejor, contribuyendo a nuestro bienestar emocional . El ego es como una máscara ; todos tenemos egos o máscaras mediante las que nos presentamos ante los demás . Está el ego que muestras a tu pareja , con los amigos , el de tu entorno laboral o el del familiar , de forma que son tantos como los grupos de personas entre los que nos movemos. Neutro: ni bueno, ni malo El ego en sí mismo es neutro, no es ni bueno ni malo ; es necesario, pues es parte de la estructura de quienes somos, de ahí que no se pueda renegar de él; es como el apartado de luces y sombras: en una ocasión puede mostrarse como lu...

¿Qué es lo que guardas?

Abres un cajón, apodado cariñosamente “de las maravillas” dado su variopinto contenido, y casi saltan al rostro alambres de cierre de las bolsas de pan de molde, clips, pincitas para cintas de regalo, cordeles del envoltorio de la pastelería o minibolsitas con autocierre, además de botones, alguna que otra pila rara y plana, llavecitas de candados extraviados o sorpresas de los roscones de años sucesivos. Suele haber un punto de pragmatismo que nos hace preguntarnos: y yo, ¿para qué quiero todo esto? ¿Qué hay detrás del desorden? ¿y de la acumulación de objetos? ¿qué nos lleva a guardar cosas simplemente porque sí? Algunas de las respuestas pueden encontrarse al seguir las enseñanzas del milenario arte chino del Feng Shui. Basado en la filosofía taoísta, se nutre de tres principios básicos como son el orden, la limpieza y la seguridad. Pero antes de ordenar es preciso desechar, reciclando, tirando, regalando o vendiendo aquellas posesiones que ya no usamos. Emoción...