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Hacer balance sin perder el equilibrio


Suele ocurrir a finales del año, o a comienzos del siguiente que, como en la canción del grupo Mecano “hacemos el balance de lo bueno y malo” Mas, ¿cómo hacer ese balance? ¿nos centraremos en los aciertos o en los errores? ¿hacemos como en la cuenta de resultados, con un debe y un haber?



Retos y logros

Desde el Coaching os propongo que cojáis papel y boli, trazando una línea longitudinal en el folio, de arriba abajo. En el lado derecho enunciamos la columna con el término logros; en el izquierdo hacemos lo mismo, pero con la palabra retos. Entendemos estos últimos como aquellos aspectos sobre los que queremos volver, sin olvidar que toda acción sirve para algo, por lo que, si en una ocasión anterior no lo alcanzamos como reto, esta vez sí lo haremos (si es que lo marcamos como nuestro objetivo)

Conseguido

Especial atención merece el lado derecho del folio, donde residen nuestros logros del año: quizá has conseguido el trabajo deseado, o has logrado solucionar las tensiones con ese familiar. A lo mejor has dejado de fumar, tal y como te habías propuesto, has eliminado unos kilos que te sobraban (y estás dispuesto a corregir lo que te hayas “sumado” estas Navidades), has empezado y seguido en el gimnasio o con tu entrenamiento físico (el que sea) En fin: ¿con qué estás contenta porque ya lo has superado? ¿qué te hace sentir satisfecho? Re-conocerlo es fácil, pues al recordar tus aciertos, tus logros, notarás satisfacción, alegría, lo que se conoce como bienestar emocional. 

Te invito a que disfrutes el momento, que te permitas sentir la satisfacción por tu logro; recréate en ese ahora, en ese empoderamiento, en ese bienestar que suele ser previo a la motivación. Porque esa energía positiva que reconoces te puede dar la fortaleza que quizá requieras al considerar la columna izquierda.



Motivaciones

Volvemos a la columna izquierda. Veamos: ¿qué es lo que tienes pendiente? A lo mejor habías deseado cambiarte de casa, pero aún no has empezado a buscar nuevo piso. Para saber si éste puede convertirse en un objetivo, lo primero es confrontar qué hay detrás de esa idea, de ese deseo. 
Sólo unas preguntitas:

  • ¿Para qué deseo lograr ese reto? ¿Qué beneficios emocionales obtendré?
  • ¿Se trata de un objetivo realista, que pueda conseguir?
  • ¿Qué pasa si no lo consigo? (qué perjuicios emocionales conllevará)



Te invito a que, uno por uno, vayas analizando todos y cada uno de los retos anotados en tu columna izquierda. En el caso de que no lo veas como un objetivo realista, o te des cuenta de que no era ése tu asunto pendiente, táchalo y continúa con el siguiente. Después elige uno de ellos, aquél que sitúes como prioritario y, de nuevo, te invito a que te hagas las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuál es mi objetivo? (para enunciarlo con concreción)
  2. ¿Qué me impide lograrlo? (posibles elementos en contra)
  3. ¿Cómo lo voy a conseguir? (todos los aspectos a favor de tu reto)

Como telón de fondo puedes tener en cuenta una de las máximas del Coaching: todo lo que nos pasa, ocurre para algo. 

Feliz Año, Felices Reyes Magos, Feliz Coaching

Y recuerda que…

  • Como en la canción del grupo Mecano, a comienzos del año solemos hacer el balance de lo bueno y malo; ¿con qué te quieres quedar?

  • En un folio trazamos una línea que separa dos columnas: en la izquierda figuran los retos por conseguir, en la derecha, los logros alcanzados

  • Desde el Coaching te invito a que te des permiso para sentirte feliz con los retos conseguidos… recréate en ellos y empodérate

  • ¿Qué es lo que tienes pendiente? Para saber si puede convertirse en un objetivo, lo primero es confrontar qué hay detrás de esa idea, de ese deseo

  • Todo lo que nos pasa ocurre para algo. Algo que no sale adelante quizá nos permita reconocer que ése no era nuestro objetivo



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