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¡Que el poder te acompañe!


Una coach, gran profesional además de buena amiga, invita a sus clientes a tomar el poder como herramienta para la vida. El poder, que no la fuerza, para dejar claro lo que uno desea, quiere y está dispuesto a conseguir; el poder basado en la asertividad, la comprensión y, si cabe, la compasión inteligente hacia aquellos que no saben o no desean conocer dónde está realmente su fuerza. Lo que, parafraseando a los personajes de la icónica Guerra de las Galaxias, sería como decir: “que el poder te acompañe

Empoderarse es una bella palabra llena de significado. Cuando estamos ante un conflicto, de la naturaleza que sea, podemos tomarnos un tiempo de reflexión, pero también para permitirnos que la situación fluya hasta decidir finalmente qué hacer. Una vez que llegamos a la certeza, cuando sabemos hacia donde ir, ya se ha iniciado el proceso de empoderamiento.



Uno de mis coachees se quejaba de que su pareja le decía siempre lo que tenía que hacer, hasta el punto que él se había acostumbrado a obedecer, sin oponer argumento alguno. Sin embargo, al iniciar un proceso de Coaching para lograr otro objetivo, tuvo el insight, se dio cuenta de que en el fondo lo que hacía era cargar con toda la responsabilidad, pero no tenía ninguna autoridad a la hora de resolver o pensar cómo dar solución a cualquier asunto.

Quiso modificar su reto (aún no llevaba más de una sesión) que definió como alcanzar el poder, su poder. Comprendió, mediante sesiones de ArkeCoaching y apoyándose en tres de los arquetipos de este sistema, que tener el poder implica también una responsabilidad (¿no hubo alguien que decía que lo más fácil era obedecer?), pero también valentía, asertividad, ilusión y fortaleza. 

Lo que yo pongo

En todo proceso de empoderamiento de la persona, llega un momento en el que la coachee se pregunta “y ahora ¿qué?” “¿por dónde empiezo?”. Cada cual sigue el proceso a su manera, acompañado y apoyado por su coach; no obstante, quizá lo primero sea la nueva responsabilidad que deberá asumir. Tras decidir que se deja atrás la obediencia a los mandatos de otra persona surge esa nueva responsabilidad de retomar el camino, con decisiones propias que, ahora sí, serán nuestras.



Este proceso requiere, cómo no, de valentía a partir de la confrontación del miedo, emoción ésta poderosa donde las haya y que suele estar detrás de la mayor parte de los episodios de nuestras vidas. Dialogar con el miedo, ponerle cara y negociar es en sí mismo un proceso que ya hemos citado en este blog y del que seguiremos hablando. Una vez superado y asumida la responsabilidad con valentía el paso siguiente suele ser comunicar a la otra persona lo que sentimos. Para ello os invito a utilizar un lenguaje neutro, sin alusiones que puedan interpretarse como provocación por nuestro amiga o pareja. Se trata de comunicar, de dialogar, dejando clara nuestra postura sin agresividad ni ánimo belicoso alguno. Para ello hay que comprender y ser primero entendidos y luego comprendidos por lo que utilizaremos, si os parece, la asertividad.

No está de más trabajar una de las emociones favoritas de algunos coaches entre quienes me incluyo: la ilusión, ésa que convierte en mágica cualquier escena y que nos impulsa a continuar con el reto o camino iniciados. Es esa lucecita, ese brillo que está detrás de aforismos como: “cuando tengas ganas de parar, piensa en lo que te hizo empezar”.



Y sumando, sumando responsabilidad, valentía, asertividad e ilusión resulta la fortaleza propia del empoderamiento. Fortaleza que no tiene nada que ver con la fuerza, sino con la resiliencia que, al igual que los juncos, nos permite volver a nuestra posición anterior, allí donde queríamos estar tras superar la fuerza del viento.

Y recuerda que…
  • Que sea el poder y no la fuerza el que te acompañe en tu proceso en la vida

  • Empoderarse otorga la libertad para tomar decisiones y decidir cuál será el siguiente paso 

  • Responsabilidad, valentía, asertividad e ilusión dan como resultado la fortaleza del empoderamiento

  • Al dejar de obedecer asumimos la responsabilidad, ante nosotros mismos y ante los demás, de dirigir nuestro propio destino

  • Hemos de ser valientes para confrontar el temor derivado de las decisiones que tomemos

  • Al comunicar a la otra persona nuestro deseo de asumir nuestras propias decisiones es importante usar un lenguaje claro, sincero y lo más neutro que sea posible

  • La ilusión es ese duende que nos impulsa a continuar con lo que hemos iniciado, justo cuando surgen los obstáculos

  • Fortaleza y resiliencia son cualidades del poder que tomamos, de nuestro empoderamiento


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